Antiguamente, las masías bergadanas criaban los cerdos a lo largo del año y en invierno hacían la matanza.
Las carnes, una vez elaboradas, se secaban y garantizaban el suministro de alimentos para el resto del año.
Más adelante, con el crecimiento
de los pueblos, fueron las
tocinerías quienes continuaron
con esta tradición.
El objetivo de Càrniques Valldan
es adaptar esta tradición a
los nuevos tiempos y hacer
llegar a los grandes núcleos de
población los productos artesanos
de la tocinería de pueblo, difícilmente imitables por su peculiar elaboración
y por las condiciones climáticas
tan especiales que acontecen
en nuestra comarca
.